27 jun. 2009

Chao!

Empiezan las vacaciones, y con ello, los viajes. Ahora son las 8:46 y estoy a punto de irme a Badajoz, por lo que voy a estar ausente unos días, sin ordenador, pero con libros, libros para leer y para estudiar.

No dejaré de escribir, lo prometo; ya que a principios del año que viene... 2º (o 1º, según la perspectiva en que se mire) número de la revista del insti, que espero que no halla gente tan desagradable, como uno que me dijo: "no, no la quiero", arggss, que poca simpatía y respeto al trabajo, si lo hubiera hecho él, ya se enteraría; en fin... que me voy por dónde no debo.

Estaré aqui dos días o así antes de irme de campa, asi que aprovecharé para publicar algo.

P.D: Ya tengo ganas de que empieze el curso, hecho de menos las clases, jo, esto NUNCA me había pasado; ¿que me han hecho ahi? ¿por que han experimentado conmigo? (jajaja) ¡¡Qué alguien responda!! (leer con risas)


Blogeros.... ¡Hasta el próximo post!

11 jun. 2009

La Familia de Pascual Duarte

He aquí un fragmente del libro La Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela; autor existencialista de los años 40, perteneciente a una corriente denominada Tremendismo.

Os dejo una pequeña muestra, haber si os engancha como a mi, cosa que de nuevo ha hecho Fernando, y os animaís a leerla en veranito, que ya no queda nada, eeh?


Había llegado la ocasión, la ocasión que tanto tiempo había estado esperando. Había que hacer de tripas corazón, acabar pronto, lo más pronto posible. La noche es corta y en la noche tenía que haber pasado ya todoy tenía que sorprenderme la amanecida a muchas leguas del pueblo.
Estuve escuchando un largo rato. No se oía nada. Fui al cuarto de mi mujer; estaba dormida y la dejé que siguiera durmiendo. Mi madre dormiría también a buen seguro. Volví a la cocina; me descalcé; el sueloestaba frió y las piedras del suelo se me clavaban en la punta del pie. Desenvainé el cuchillo, que brillaba a la llama como un sol.
Allí estaba, echada bajo las sábanas, con su cara muy pegada a la almohada. No tenía más que echarme sobre el cuerpo y acuchillarlo. No se movería, no daría ni un solo grito, no le daría tiempo... Estaba ya al alcance del brazo, profundamente dormida, ajena. -¡Dios, qué ajenos están siempre todos los asesinados a su suerte!- a todo lo que iba a pasar. (...)
No me atrevía; después de todo era mi madre, la mujer que me había parido, y a quien sólo por eso había que perdonar....
No; no podía perdonarla sólo porque me hubiera parido. Con echarme al mundo no me hizo ningún favor, absolutamente ninguno... No había tiempo que perder. Había que decidirse de una buena vez. (...) Me abalancé sobre ella y la sujeté. Forcejeó, se esucurrió... Momento hubo en que llegó a tenerme cogido por el cuello. Gritaba como una condenada. Luchamos; fue la lucha más tremenda que usted se puede imaginar. Rugíamos como bestias, la baba nos asomaba a la boca... En una de las vueltas ví a mi mujer, blanca como una muerta, parada en la puerta sin atreverse a entrar. Traía un candíl en la mano, el candíl a cuya luz pude ver la cara de mi madre, morada como un hábito de nazareno... Seguíamos luchando; llegué a tener las vestiduras rasgadas, el pecho al aire. La condenada tenía más fuerzas que un demonio. Tuve que usar de toda mi humbría para tenerla quieta. Quince veces la sujetaba, quince veces se me había de escurrir. Me arañaba, me daba patadas y puñetazos, me mordía. Hubo un momento en que con la boca me alcanzó un pezón -el izquierdo- y me lo arrancó de cuajo.
Fue el momento mismo en que pude clavarle la hoja en la garganta...
La sangre corría como desbocada y me golpeó la cara. Estaba caliente como un vientre y sabía lo mismo que la sangre de los corderos.
La solté y salí huyendo. Choqué con mi mujer a la salida; se le apagó el candil. Cogí el campo y corrí, corrí sin descanso, durate horas enteras. El campo estaba fresco y una sensación como de alivio me corrió las venas.
Podía respirar...


Esto que acabaís de leer, si es que habeís conseguido llegar al final, es un fragmento de La Familia de Pascual Duarte; sí, ya sé que lo he dicho antes, pero necesito una introducción; bueno, a lo que iba: En esta novela hay un asesinato, cometido por el protagonista y no se sabe muy bien por qué ha cometido tal crimen.
Camilo José Cela se basó en una novela de Camus llamada El Extranjero, en donde un personaje cometía un crimen, sin saber las causas que le llevan a hacer eso, y es condenado.
Como habreís deducido, el fragmento de arriba es el momento del asesinato; reconozco que me costó leerlo, y que también me ha costado transcribirlo a este blog que comparto con vosotros, porque las imágenes son muy impactantes.

Espero no haberos aburrido.
No sé que pondré en el próximo post, la verdad, por que quiero hablar de muchas cosas, y además, tengo en mente un pequeño relatillo que estoy "intentando" escribir.

Muchos besos, blogeros míos. ^^

6 jun. 2009

David Fincher, ¿un visionario?


Para David Fincher el cine no es el séptimo arte, sino el octavo, ya que ha creado un nuevo lenguaje cinematográfico y ha revolucionado muchos géneros, especialmente el thriller, que es el que más domina.

Comenzó su carrera cinematográfica con el estreno en 1992 de Alien 3; película que no consiguió muy buenas críticas ni reconocimientos, pero que le sirvió como ensayo para sus posteriores trabajos.

Su forma de hacer cine ha revolucionado al mercado cinematográfico, acostumbrado a ver siempre las mismas películas, los mismos argumentos, pero distintos actores.
Figuran a sus espaldas siete películas, unas más taquilleras que otras, pero que siempre han implicado una posterior reflexión, como él mismo dice “Me gusta que la gente piense cuando ve mis películas”.

Acaba de estrenar El Curioso Caso de Benjamin Button, película con trece nominaciones a los Oscar, de las que solo ha obtenido tres: Mejor dirección artística, Mejor maquillaje y peluquería y Mejores efectos visuales. Vuelve a trabajar con Brad Pitt tras dos filmes colaborando con él (Se7en y El club de la lucha). Este fotograma significa un giro radical a todo lo que había hecho hasta el momento, especialmente thrillers, pero aquí quiso cambiar, y lo hizo; después de Zodiac, nadie diría que El Curioso Caso… es una película suya, ya que no hay sangre, ni crímenes, ni escenarios oscuros. Cuenta la historia de un hombre que nace viejo y muere joven, una película realmente emotiva, con magistrales interpretaciones, excelentes maquillajes, vestuarios y escenarios. Una reflexión sobre el amor y sobre el deber que implica este.

David Fincher, mitad matemático, mitad cineasta, solo ve sus películas como un medio de resolver problemas. Cada una de ellas es un nuevo reto. En cada proyecto define nuevas técnicas con las que la publicidad, la televisión y el cine jamás habían soñado. Él insiste en que no ha dirigido una gran película, solo divertidas, a las que no hay que buscarles un mensaje oculto; pero la realidad es que sus filmes prestan a ello, debido a su alto componente estructural. David Fincher ha visto el siglo XXI… y da miedo.

Empezó en 1992 con Alien 3; a vueltas con la paranoia y el aislamiento, se convierte en la primera metáfora furtiva de Fincher.
En 1995 estrena Se7en; el mal merodea por una lluviosa ciudad, pudriéndola desde el interior. John Doe y el detective Somerset se convierten en iconos del pecado y la apatía en la sociedad moderna ¿Que hay en la caja? Una pista: no es un cachorrito.
1997, The Game; una clásica paranoia de las de “todos van a por mí”, que evidentemente no guarda relación alguna con la psique estadounidense.
El club de la lucha, 1997, Tyler Durner y el Proyecto Mayhem arrasan con el sueño americano escarbando en la adicción al capitalismo y el consumismo.
2002, La habitación del pánico, agarra unas cuantas armas, echa la llave, siéntate sobre tu montaña de dinero y defiende tu casa disparando a cualquier cosa que se mueva. Jodie Foster y Kristen Stewart reciben una lección de aislamiento y política exterior estadounidense; asustaos.
Zodiac, 2007, Fincher regresa tras 5 años parad. Su estudio meticuloso de la caza del asesino del zodiaco es ante todo un espejo en el que se refleja su creador; asustaos mucho.

Nació en 1962, en Denver. Día de su octavo cumpleaños, papá Fincher preguntó a su hijo David que quería como regalo, no lo dudó, una cámara de ocho milímetros como la que utilizaba su vecino. Diez años más tarde, David Fincher entra a trabajar en Industrial Light and Magic, la empresa de su antiguo vecino, George Lucas.
Decidió lanzarse a la aventura en solitario después de trabajar en los efectos especiales de El Retorno del Jedi y de Indiana Jones y el Templo Maldito.
D.W. Griffith escribió: “La cámara es un arma realmente horrible”. Fincher estaba dispuesto a demostrarlo desde el primer momento. Su primer trabajo firmado fue una campaña para la Asociación Estadounidense contra el Cáncer; en él se veía un feto fumándose un cigarro. Su fama se disparó enseguida. Otra metáfora en la vida de Fincher. El parto del genio estaba a punto de producirse.
Funda su propia productora, Propaganda.
1995, se acerca el estreno de Se7en, primera colaboración con Brad Pitt.
Le siguen The Game, El Club de la lucha, La habitación del pánico y Zodiac

Después de convertir su cámara en gas, en neurona, en sonda gástrica, Fincher opta por hacerla invisible en Zodiac, su reto más grande hasta el momento. La película se abre con el asesinato de Darlene Ferrin en el campo de golf de Blue Rock Springs. Un 4 de julio de cohetes; una mujer y su amante, un descampado, un asesino que va, que viene; el suspense y la tensión están asegurados…


David Fincher, director muy polémico, no por lo que cuentan sus películas, sino por la forma de tratar los temas, es el “Príncipe de las Tinieblas” del cine.
Desató la ira en Brad Pitt (Se7en), lanzó a Michael Douglas desde un tejado (The game), le rompió la nariz a Jared Leto (El club de la lucha), encarceló a Jodie Foster en cinco metros cuadrados (La habitación del pánico) y colocó a Jake Gyllenhaal al borde de una crisis nerviosa (Zodiac).

CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?


Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.


Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.


Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.


A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo


Poema de Jaime Gil de Biedma que leímos en clase de Lengua y Literatura; poema que trajo Fernando y que me gustó mucho, por lo que dije, Clara, búscalo en Internet y cuélgalo en tublog, y así lo hice.